Quiero que me quieras hasta que dejes de quererme, pero no quiero que
me quieras para siempre, porque mi tiempo es ahora, todo el tiempo es
ahora, y en el mientras tanto te escribo canciones, nos marcamos a
fuego, Porque somos fuego que se extingue despacito con el correr de los
días.
Me gustaba más cuando no jugábamos a eso de adivinar lo que está
pensando el otro. Cuando jugábamos a todo, menos a eso. Porque no puedo
dejarte entrar en mi cabeza, tiene rincones enmarañados que no
quisieras conocer y que a duras penas yo conozco.
Supongamos
que un día somos un par de personas cualquieras menos las que somos
hoy mismo. ¿Sabías que si quisiéramos podríamos vivir mil vidas
diferentes todos los días? ¿Por qué nos quedamos quietos?
Me cuesta tanto concentrarme…
Yo
te supe dar piel, vos supiste dar pelea hasta que una noche tus ojos se
cristalizaron y estallaron en más de mil pedazos por toda la habitación
y ahí tuve miedo, quería correr más allá de toda responsabilidad. Vos
te descascaraste hasta quedar desnudo, y yo no puedo recubrirte con
ternura, tu espíritu es tan blanco y frágil… Yo soy tan torpe mi amor…
Ya sé que todo lo que está pasando es verdad. Vos también lo sentís.
Cada
vez que el rio de inquietudes nos atraviesa terminamos mirándonos como
quien sabe que le queda poco tiempo de vida, Pero nos alcanzamos en un
beso que oculta un gran silencio en el fondo, debajo de nuestras
lenguas.
te abrazo fuerte y me digo: Mañana amor, mañana por favor seamos otras personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario